fbpx

LA LEYENDA DE JUAN DÍAZ


Cuando nuestra meseta se inunda de una espesa neblina no es raro escuchar expresiones como “Llegó Juan Díaz” o “Juan Díaz bajó a cuidar sus tesoros”. Sin embargo, ¿sabemos quién fue Juan Díaz? ¿Conocemos su historia y por qué se le atribuye su nombre a este fenómeno natural? Aquí te enseñaré el porqué de la leyenda de Juan Díaz.

Será preciso contar las dos versiones de la leyenda que surgen alrededor de este personaje, para así comprender mejor su importancia en la historia de nuestro municipio, el cual en realidad se llama La Villa de La Mesa de Juan Díaz.

Para comenzar, una de las versiones cuenta que “en las calles que alguna vez fueron empedradas anduvo Díaz, quien comerciaba con víveres y esclavos, y era dueño de varias tierras, entre ellas La Mesa. Según la leyenda, Díaz organizó una gran fiesta en honor a su esposa, Francisca Ortiz. Ya subido de tragos y con un tono desafiante, vociferó a los cuatro vientos que ni Dios ni nadie se igualaba a él en poder y en riquezas. Justo en ese momento bajó una espesa niebla que se lo llevó”.

También puedes leer:  CAÍDA DEL MARSUPIO: LA CRIANZA DE UNA ZARIGÜEYA

Ahora bien, la segunda versión relata que existió un rico encomendero llamado Juan Díaz Jaramillo quien estaba cargado de mucho oro y mandó construir una bella mansión con finas maderas y adornos vistosos. Era dueño de muchas tierras, entre ellas, la llamada Mesa de Juan Díaz, y también poseía varias minas de oro.

Según la leyenda, llegó a vivir a Tocaima el hidalgo Don Hernán Gonzáles quien tenía una bella hija llamada Elvira, quien estaba enamorada de don Rodrigo Peñalver. El codicioso Juan Díaz también se enamoró de la hermosa Elvira, y para deshacerse de Peñalver, su rival, lo hizo mayordomo de su hacienda y lo comisionó para llevar a Santafé 4.000 patacones. En un descuido, Díaz mandó a cambiar el dinero por lingotes de hierro. Al entregar las valijas al Tesorero de la Real Audiencia, no se encontró el dinero en patacones, enviado por Juan Díaz. Por ello, Peñalver fue acusado de ladrón y llevado prisionero a Tocaima. Su muerte estaba fijada para el martes de pascua de 1581.

Doña Elvira era la única que creía en la inocencia de su amado Peñalver. Para salvarlo aceptó la seductora propuesta del sevillano Juan Díaz para sacarle de la cárcel, quién posteriormente hizo una gran fiesta en su mansión el día viernes Santo. A ella no fue invitado el hidalgo don Hernán Gonzáles, quien indignado maldijo las riquezas de Díaz. Ni Dios puede quitármelas contestó él, desatando con esta respuesta una gigantesca tormenta acompañada de neblina. Del hombre no volvió a saberse desde entonces y mucho menos de sus riquezas.

También puedes leer:  CAÍDA DEL MARSUPIO: EL RESCATE de una zarigüeya

En definitiva, en ambas versiones, la niebla se hace protagonista al ser ella quien hizo desaparecer misteriosamente a Juan Díaz. También se rumora que en los campos mesunos, entre rocas y maleza, quedaron escondidos los tesoros de Díaz, y es por esto que en la actualidad, cuando la temperatura desciende, él baja en forma de niebla a vigilar que nadie pueda encontrar sus riquezas y robarlas, razones por las cuales, La Mesa resalta a este personaje en el himno municipal, recitando: “Tierra hermosa de historia y leyenda de Juan Díaz el hombre ancestral, noble hidalgo que en pro de su herencia sigue errante en la niebla invernal”.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *