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Mi amigo el roedor


Durante mi proceso en la Escuela de Fotografía llevé a cabo un proyecto fotográfico basado en uno de mis animales favoritos y quizá poco conocido para la mayoría de personas. Quería captar el comportamiento de este roedor y a través de mis tomas contarle al mundo la importancia de este ser en nuestro planeta, y por supuesto, en mi vida. Hablo de mi amigo roedor el ñeque.

Antes de hacer capturas fotográficas decidí informarme un poco sobre este animal; necesitaba conocer algunos detalles sobre este animal para facilitar mi trabajo. En el proceso descubrí que se alimentan especialmente de tubérculos y frutas, razón por la cual las naranjas y las yucas fueron la mejor carnada para atraerlos.

Solía esconderme tras los arbustos, y sentada sobre una caneca al rayo del sol, esperaba durante horas. Muchas veces me di por vencida, regresé a casa triste y sin una sola toma; sin embargo, al día siguiente regresaba al mismo lugar a continuar con la misma rutina. Fue así que una tarde logré hacer varias capturas de un ñeque alimentándose y posando ante mi lente, en ese momento supe que mi espera había valido completamente la pena.

A partir de este proyecto di a conocer a mis ñeques y resalté siempre su importancia en la reforestación de nuestros ecosistemas. Asimismo, empecé a reflexionar sobre las dificultades que afrontan en épocas de sequía cuando tanto la comida como el agua escasea. Por tal motivo, empecé a convertirme en protectora de los ñeques de mi vereda, así que siempre procuro llevarles alimentos tales como cáscaras y frutas, también agua, sobretodo en temporadas de intenso calor.

Actualmente me encuentro ayudando a un ñeque que recorre el vivero de mi casa, el cual se encuentra cojo y no puede correr con la misma velocidad que lo hace un ñeque sano; debido a esto, mi hogar se ha vuelto también un refugio para él, un lugar en donde siempre podrá encontrar agua y comida. Es necesario aclarar que al hacer esto no busco domesticarlo, por el contrario, quiero que pueda seguir gozando de su libertad y vida silvestre, bajo algunas ayudas que busco proveerle, pues nuestra huella ecológica ha ido acabando y deteriorando los ecosistemas de estos animales, razón por la cual me siento responsable y velo por su bienestar.

Para finalizar, aclaro que comprendo la existencia de la cadena alimenticia y la selección natural, pero asimismo, sé cuál es el impacto de nuestros actos como seres humanos en la calidad de vida de los animales. Tal vez el ñeque no se encuentre aún en peligro de extinción; sin embargo, siempre me he cuestionado frente a esta problemática, pues no considero necesario empezar a preocuparme por la vida de una especie solo cuando esta sea vea amenazada. En mis manos y en las de todos nosotros está el poder de cambiar y arreglar el desastre en el que hemos convertido nuestro mundo, y el momento es ahora.

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