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PERDIDA EN UNA JUNGLA DE CEMENTO


Hace varias semanas en medio del trajín y el acelere vi una hoja seca desplazándose en medio de la carretera. A primera vista, creí que era hojarasca siendo transportada por el viento; sin embargo, me detuve a observar y pude detallar unas patitas caminando sobre el asfalto. Era una mantis religiosa tipo hoja seca.

Había visto varias de ellas en páginas de internet, pues afortunadamente contamos con una gran variedad de mantis que difieren en colores e incluso formas. Muchas de ellas poseen características que les permiten mimetizarse con su entorno y así evitar ser presas de los depredadores. De la misma manera, este camuflaje les ayuda a hacerse imperceptibles ante pequeños insectos que hacen parte de su dieta alimenticia y los cuales atrapan con gran agilidad.

Acanthops falcataria – Mantis hoja seca

No obstante, aunque estaba encantada viendo una hoja seca caminando con apuro, sabía que debía ayudarla o el próximo carro que pasara la aplastaría. Allí ante la vista de algunas personas que no entendían qué hacía acurrucada en medio de la calle, logré subir la mantis a mi mano. No voy a negar que sentí un cosquilleo que me estremeció, pues los insectos llegan a ser muy rápidos e impredecibles. Esta pequeña subió velozmente por mi brazo hasta que se acomodó entre mi cabello. Afortunadamente, un muchacho que estaba presenciado el momento, se acercó y nos ayudó.

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Quiero resaltar que siempre que se interactúa o se manipula un animal es necesario tener un mínimo de información respecto a ellos, pues así tengamos muy buenas intenciones, nuestra salud y bienestar se pueden ver comprometidos si actuamos de manera irresponsable. En otras palabras, no podemos tomar en nuestras manos insectos, serpientes, ranas, murciélagos, etc. sin saber sobre sus mecanismos de defensa y fisiología. Muchas especies pueden llegar a ser venenosas, otras agresivas y en algunos casos, ser portadoras de bacterias de alto riesgo. Por ende, lo más conveniente es estar informado y hacer uso de utensilios que disminuyan el riesgo si lo hay.

Sin embargo, en esta ocasión la mantis no representaba peligro, pues a diferencia de lo que muchos creen, este insecto no posee glándulas venenosas y generalmente, son muy calmados. Las mantis suelen confundirse con el insecto palo también conocido como tembladera, maría palitos o pajita y por esa razón su presencia, para muchos, es sinónimo de riesgo. Aun asi, son dos insectos totalmente diferentes, las mantis poseen un cuerpo más robusto y doblan sus manos; las tembladeras suelen ser más delgadas, largas y tienen apariencia de palo o rama seca. Esta información ya la había corroborado con amigos biólogos y portales de internet, pues estos temas me apasionan y me conducen a indagar sobre los animales a los que más estereotipos se les han creado.

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Por consiguiente, conociendo el actuar de la protagonista de esta historia, decidí transportarla hasta uno de los pocos arbustos que encontré en la zona. Lamentablemente, las construcciones han ido creciendo de manera acelerada y hoy en día las zonas verdes que teníamos se han inundado de cemento. Esta mantis estaba desorientada, caminando sin rumbo y consideré que lo mejor sería reubicarla en un ambiente propicio para ella, pues cabía la posibilidad de que la mantis volviera a llegar a la carretera y esta vez no hubiera quien la socorriera.

De regreso a casa volví al lugar en donde la había dejado, la tomé de nuevo en mis manos y la traje al jardín de mi casa. Estuvo un par de días entre unos crisantemos,  posteriormente la encontré en una planta cercana y allí continúo con su recorrido. Para mi sorpresa, encontré varias mantis de otra especie en el jardín, muchas de ellas amarillas con verde y menos robustas, pero igual de lindas y curiosas. Por el momento, quiero seguir aprendiendo sobre ellas y quiero compartir con todos ustedes esta nueva aventura y un poco de información. De a pocos podemos ir desmintiendo mitos y acabando con el temor sin fundamento. La tarea es de todos, la responsabilidad es de cada uno de nosotros.






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