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Un nido poco usual


En una de mis travesías por la finca y mientras paseaba a mi perrita Maya, un ave me sorprendió al salir de la nada y planear en el aire. En un primer instante me asusté  debido a su presencia inesperada; sin embargo, pasados unos segundos comencé a preguntarme qué tipo de pájaro era pues no me parecía muy común.

Al día siguiente regresé al mismo lugar y la escena se repitió. Cada vez me intrigaba más saber qué ave era y si tendría su nido en alguno de los árboles que se encontraban en la zona. Por tal motivo esperaba grandes lapsos para ir y volver con el fin de tener oportunidad de detectar de dónde salía. Así fue como una tarde descubrí algo sobre esta plumada amiga.

Si me había sorprendido el primer día que la vi volar, más me sorprendí cuando ví de donde despegó. Salía directamente desde el suelo en donde además tenía un nido con dos huevos de color anaranjado claro. Presenciar esto fue algo que me dejó algo confundida y sin palabras pues siempre creí que todos los pájaros construían nidos entre las ramas de los árboles.


Por un momento llegué a creer que estos se habían caído del nido o que eran de algún otro animal pero para no quedarme con la duda, y teniendo estos datos junto con la descripción física del ave, decidí indagar en google en donde determiné que aquel pájaro era conocido como “Chotacabras”, un pájaro insectívoro que caza de noche y anida en el suelo; sin embargo, esto no fue lo más asombroso. Su nombre hace alusión a un supuesto hábito que tienen estas aves, pues “chota” significa “mamar o chupar” y existe la creencia que estos pájaros le chupan la leche a las cabras. Para mí era algo absurdo, pues con un pico tan pequeño sería algo imposible. No obstante, recurrí a google images y entendí la razón (los invito a hacer lo mismo); estos pájaros además de camuflarse muy bien, tienen aparentemente un pico pequeño el cual en realidad es enorme y llega a abrirse de manera sorprendente.


Para finalizar, solo pude retratar esta mamá pájaro una vez, pues siempre estaba alerta y salía volando. Además, tuve que regresar a la ciudad para continuar con mis estudios y por tal motivo no pude hacerle seguimiento a la chotacabras. Semanas después cuando regresé, decidí ir a verla con la esperanza de poder ver sus polluelos; sin embargo, ni ella ni sus huevos se encontraban en el lugar. Tal vez los bebés ya habían salido del cascarón y de alguna manera se habrían ido de allí. Aun así algo dentro de mí decía que algo diferente había sucedido, pues no había rastro de cascarones o plumas, y esto aparte de dejarme desconcertada me llevó a concluir que los polluelos no habían sobrevivido.

Es posible que alguno de los tantos animales silvestres que habitan la finca se haya comido los huevos y que por ende, la madre haya decidido emigrar. Aclaro que es solo una suposición teniendo en cuenta que en algunas oportunidades las serpientes han hecho de las suyas en los nidos de los árboles ¿por qué no hacerlo en un nido a tan fácil alcance? En todo caso, le agradezco a la naturaleza por haberme dado la oportunidad de presenciar ese espectáculo y conocer tan majestuosa ave.

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